El divorcio es un duelo

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Entrevista a Ortiz Liñán (Psicólogo)

“Cuando se decide un divorcio, en la mayoría de los casos de la ruptura,  se dio dentro del matrimonio y desde tiempo atrás. Así que la vida te pone en una situación inmejorable para hacer nuevas cosas y mejorar como persona, como pareja, como madre o padre. Es una cuestión de decisión personal y no por el destino o la mala suerte”, expresó Ortiz Liñán.

“Desde pequeños nos enseñan cómo llevar una relación sana, larga y superando adversidades, pero no se nos comenta qué hacer si la relación no funciona y llega a su fin. De ahí las siguientes reflexiones para ser feliz después de un divorcio y mejorar la relación con esa persona que -en algún momento de nuestra vida- decidimos unir nuestras vidas y, en muchas ocasiones, procrear hijos como resultado de ese amor”.

1. El divorcio es un duelo.

“Como tal, debemos considerar que pasaremos por diferentes etapas que van desde la negación, el enojo, la fantasía, la depresión y, por último, la aceptación de la ruptura. Si entendemos que se vivirá este proceso de duelo, podemos ser capaces de llegar en menor tiempo a la etapa final (la aceptación) de una manera más saludable. Recordemos que el duelo es una cuestión personal, e incluye el perdón de los errores cometidos por uno mismo y también los de la otra persona”.

2. Romper con el círculo de la violencia.

“Si durante el matrimonio existió violencia de una o ambas partes -ya sea física, psicológica, emocional, económica o de cualquier otra índole- lo más probable es que ésta se haya replicado mientras duró la relación y, más aún, durante el divorcio. Rompe con éste círculo, no lo continúes. Recuerda que, para hacer el amor o la guerra, se necesitan dos. No te permitas ser generador o receptor de violencia de cualquier tipo”, la económico ata y destruye casi tanto como la emocional.

3. Sentido de propiedad.

“Aunque la pareja ya no se encuentre unida, es muy común que se continúe pensado que la otra persona nos pertenece, que sigue siendo parte de nuestra vida. En mi consultorio todavía me asombra cómo, pacientes que se divorciaron hace cinco o diez años, se siguen refiriendo a su ex pareja como ‘mi esposo’ o ‘mi mujer’. Acéptalo, nos ha costado mucho trabajo como humanidad entender que las personas no somos cosas: no pertenecemos a nadie y nadie nos pertenece”.

4. Inicia nuevos proyectos.

“Es común que, durante el proceso de divorcio, creamos que no somos capaces de continuar con nuestra vida, pero en realidad sucede lo contrario. Inicia nuevos proyectos, sigue con los que tenías, cambia tus rutinas para adecuarlas a la nueva situación y, lo más importante, evita voltear a ver qué está haciendo o dejando de hacer el otro. Esto incluye una nueva relación. Regálate nuevas oportunidades de éxito y de fracaso”.

5. Lo más importante de todo: los hijos.

“No son de tu propiedad, pero son un compromiso de por vida. Sigue cumpliendo con tus deberes y obligaciones, lo más sano es que lleguen a un acuerdo. Si éste no se cumple, un juez se encargará de definir las obligaciones de cada una de las partes. Recuerda que los menores no tienen ninguna culpa de los problemas de los adultos: tras una ruptura debes mejorar la calidad del tiempo que pasas con tus hijos y adaptarte a sus diferentes etapas de desarrollo. Evita hablar mal de tu ex, esto se llama ‘alienación’ y es un tipo de maltrato infantil. Habla con ellos de la situación y los términos que se acordaron. De acuerdo con su edad, ellos tienen derecho a saber qué pasa en su entorno”.

6. Mantén una relación respetuosa.

“El respeto se traduce en responder de una forma adecuada ante las situaciones que se nos presentan, así que impide entrar en una lucha de egos que -en la mayoría de las ocasiones- solo impide el crecimiento personal y, en su caso, el de los hijos. Faltarle el respeto a otra persona, es faltarse el respeto a uno mismo. Si lo haces, deja de hacerlo y, si lo recibes, ya no lo permitas”.

7. Nunca es tarde para mejorar la comunicación.

“Las recomendaciones prácticas son: comuniquen lo necesario, previo acuerdo del tema a tratar; mantengan una actitud asertiva; lleguen a pactos con fechas y lugares a cumplir, eviten sacar a la luz reclamos y acciones pasadas y, sobre todo, sean respetuosos el uno del otro. De no ser posible, intenten que una persona en la que confíen mutuamente los acompañe para que sirva de observador y moderador de la plática: debe ser neutro en la situación de divorcio y con la expectativa de mejorar la relación entre ambos”.

8. No te tomes las cosas a modo personal.

“Uno de los errores más comunes de las personas que llegan a mi consultorio tras un divorcio es pensar que todo lo que hace la ex pareja es para fastidiarlos: creen que el otro solo piensa cómo perjudicarlos y que sus intenciones son siempre para mal. Sin embargo, la gran mayoría de estas cosas son solo suposiciones no confirmadas. No te lo tomes a modo  personal, evita estar observando qué hace tu ex y enfócate en verte a tí mismo: eso es lo importante y en lo que debes de gastar tu energía”.

9. Los aspectos económicos.

“Son precisamente ‘esas cosas de las que no se habla’ y que, en situaciones de divorcio, se vuelven una verdadera pesadilla. Infórmate conforme a la legislación de cada país para saber qué es lo que te corresponde dar o recibir y finiquita lo antes posible este tema que es -a la larga- uno de los aspectos que desgastan una relación después de un divorcio. La recomendación es que pienses objetivamente en tus necesidades y la de tus hijos, y dejes de pensar cuanto antes en las necesidades de tu ex, eso ya no es de tu interés. De no ser posible un común acuerdo, solicita la ayuda de un profesional y un acuerdo”.

10. La vida no termina.

“Mantener una actitud positiva es fundamental para evolucionar a una mejor calidad de vida personal, familiar y social. Se nos dice y educa asegurando que una crisis, como en el caso de un divorcio, es situación terrible, algo malo que nos arruinará la vida. Y puede serlo si tu así lo decides; mantén una actitud positiva ante la vida, todo lo que te pasa y las decisiones que tomes en su momento son para mejorar. Una de ellas es la separación de una persona que resultó no ser lo que esperabas. Revisa los recursos que tienes y no los que no tienes: se te abrirá un abanico de posibilidades que ni lo imaginas”

 

Entrevista a Ortiz Liñán.

El divorcio es un duelo

SANANDO MUJERES, AYER Y HOY

Nosotras somos la suma de nuestras generaciones pasadas y todos los errores de nuestros ancentros,  es muy importante elevar y honrar a nuestros antepasados.

Según se desprende de la filosofía Taoísta y Budista, “nosotros”, estamos ligados espiritualmente a siete (7) generaciones de antepasados.

Os invito a que aceptéis, honréis y améis, no sólo vuestro cuerpo y vuestra alma, sino también a todas las mujeres de vuestro clan familiar, es un ejercicio poderoso y sanador, que os ayudará a renovaros, a desprenderos y a sentiros en libertad.

Cada noche antes de irte a dormir, desde la calma y la tranquilidad, buscando un lugar de soledad y sin interrupciones haced este magnifico ejercicio. Mi recomendación es que se realice este ejercicio al menos, durante un mes.

(Colocamos mano derecha en el corazón y mano izquierda en el útero)…

Yo reconozco a la niña que hay en mí
Yo reconozco a la mujer que hay en mí
Yo reconozco a la mujer que es mi madre
Yo reconozco a la mujer que es mi abuela
Yo reconozco a todas las mujeres que habitan en mí

Yo pido perdón a la niña que hay en mí
Yo pido perdón a la mujer que hay en mí
Yo pido perdón a la mujer que es mi madre
Yo pido perdón a la mujer que es mi abuela
Yo pido perdón a todas las mujeres que habitan en mí

Yo perdono a la niña que hay en mí
Yo perdono a la mujer que hay en mí
Yo perdono a la mujer que es mi madre
Yo perdono a la mujer que es mi abuela
Yo perdono a todas las mujeres que habitan en mí

Yo agradezco a la niña que hay en mí
Yo agradezco a la mujer que hay en mí
Yo agradezco a la mujer que es mi madre
Yo agradezco a la mujer que es mi abuela
Yo agradezco a todas las mujeres que habitan en mí

Yo amo a la niña que hay en mí
Yo amo a la mujer que hay en mí
Yo amo a la mujer que es mi madre
Yo amo a la mujer que es mi abuela
Yo amo a todas las mujeres que habitan en mí

Yo honro a la niña que hay en mí
Yo honro a la mujer que hay en mí
Yo honro a la mujer que es mi madre
Yo honro a la mujer que es mi abuela
Yo honro a todas las mujeres que habitan en mí

Una vez terminado, haremos tres inspiraciones profundas visualizando el llevar nuestras respiraciones hacia nuestro útero,  visualizando colores claros y brillantes en cada una de las respiraciones.

“El que no conoce su aldea de origen, jamás encontrará la aldea que busca”

Proverbio chino

SANANDO MUJERES, AYER Y HOY

EL ELEFANTE ENCADENADO

EL ELEFANTE ENCADENADO
Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me
gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a
otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante.
Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de su peso,
tamaño y fuerza descomunal… pero después de su actuación y
hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto
solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas
a una pequeña estaca clavada en el suelo.
Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera
apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena
era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz
de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría,
con facilidad, arrancar la estaca y huir.
El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no
huye?
Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría
de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado.
Hice entonces la pregunta obvia: “Si está amaestrado ¿por qué
lo encadenan?” No recuerdo haber recibido ninguna respuesta
coherente. Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la
estaca… y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que
también se habían hecho la misma pregunta.
Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había
sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta:
El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca
parecida desde que era muy, muy pequeño.
Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la
estaca.
Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y
sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo.
La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió
agotado y que al día siguiente volvió a probar, y también al
otro y al que le seguía…
Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó
su impotencia y se resignó a su destino.
Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no escapa
porque cree –pobre– que NO PUEDE.
Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia
que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se
ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jamás… jamás…
intentó poner a prueba su fuerza otra vez…
Vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad…
condicionados por el recuerdo de «no puedo»… Tu única
manera de saber, es intentar de nuevo poniendo en el intento
todo tu corazón…”
Jorge Bucay

EL ELEFANTE ENCADENADO

La Influencia de la Luna y la Menstruación

EL CICLO MENSTRUAL

Para la mayoría de las niñas, la primera menstruación tiene lugar aproximadamente a los doce años y establece un ciclo de alrededor de veintiocho días, aunque esta duración puede variar desde catorce a más de treinta días. El ciclo pasará a formar parte de la vida de la mujer hasta que tenga alrededor de cuarenta y siete años, excepto en los momentos en que esté embarazada o pierda el período por factores fisiológicos.

Cada mes el cuerpo femenino sufre una serie de cambios – muchos de los cuales ocurren sin que ella tome realmente conciencia de lo que sucede -, que pueden incluir variaciones en el equilibrio hormonal la temperatura vaginal, la composición y cantidad de la orina, el peso, la concentración de vitaminas, la retención de líquidos, los latidos del corazón, el tamaño y la turgencia de los pechos, la consistencia del flujo vaginal, los niveles de concentración mental, la visión y el oído, la capacidad psíquica, el umbral de dolor y muchas otras. Por ello es importante que cada mujer tome conciencia de cómo reacciona su cuerpo ante su propio ciclo, si realmente quiere entender de qué forma afecta a su personalidad y energías creativas.

El ciclo físico, que tiene lugar todo los meses, consta de cuatro fases: PREOCULATORIA, OVULATORIA, PREMENSTRUAL Y MENSTRUAL. Dentro de los ovarios existen grupos de células llamadas folículos que contienen huevos inmaduros u óvulos; durante la fase PREOCULATORIA un folículo madura y produce una hormona llamada estrógeno que estimula las mamas y la pared uterina. Aproximadamente entre los días 14º y 16º del ciclo el folículo se abre y libera el óvulo: es la fase de OVULACIÓN. Algunas mujeres son conscientes de ciertos síntomas físicos que aparecen en este período, que pueden incluir: dolor en la zona pélvica; sangrado o “manchado” a mitad del ciclo; incremento en el tamaño o sensibilidad de los pechos o ansia por ciertos alimentos. Después de la OVULACIÓN, el folículo se transforma en el cuerpo lúteo (corpus luteum), que produce tanto progesterona como estrógeno; si no la hay, el cuerpo lúteo degenera en forma gradual y los niveles de ambas hormonas disminuyen: es la fase de PREMENSTRUAL. A continuación, el tejido que recubre la parte interior del útero comienza a desintegrarse y así comienza la fase MENSTRUAL…

… Existen gran cantidad de medios físicos que ayudan a aliviar estas molestias; desde las vitaminas y los minerales en la dieta hasta el masaje, automasaje, homeopatía, homeospagyria, aromaterapia, etc,.sin embargo ninguno de estos métodos “aprovecha” el nexo que une a la mujer con su útero a través del subconsciente, pues tienen a tratar la menstruación como una enfermedad del cuerpo, separada de la mente. Pero, si una mujer consigue aprender a comprender su ciclo, aceptar los cambios que acarrea y ser fiel a su propia naturaleza, podrá recuperar el equilibrio de su período…

… La duración promedio del ciclo sinódico lunar es de veintinueve días, doce horas y cuarenta y cuatro minutos…

… La mayoría de las mujeres mantienen una interacción con el ciclo lunar de una de estas dos formas: bien sus menstruaciones coinciden con la fase de luna llena o bien con la de luna nueva, tal como observa PENELOPE SHUTTLE y PETER REDGROVE en “THE WISE WOUND”. Es posible que el ciclo femenino no tenga exactamente la misma duración que el lunar, pero puede alargarse o acortarse para que cada mes la menstruación aparezca en un momento próximo a una de esas dos fases.

Para que consigas entender mejor los cambios que se producen en tu creatividad, es necesario examinar las energías de las cuatro fases de la menstruación y la lunación.

Después de haber anotado en tu diario las fases lunares más relevantes, debes comenzar a observar cada fase y la posición de la luna en el cielo. Procura salir al aire libre un rato por la noche; fíjate en cómo te afecta, a nivel emocional e intuitivo, la luz de las distintas fases. Intenta imaginar qué energías femeninas corresponden a cada una: tal vez adopten la forma de diosas de la antigüedad, de mujeres a las que consideras como arquetipos de cada fase, o quizás de música, animales, estaciones del año o diseños abstractos. Anótalo en tu diario.

Luna Roja

 

 

 

 

La Influencia de la Luna y la Menstruación

LOS CICLOS Y LA FEMINIDAD

… El ciclo menstrual permitió que la mujer lograse una evolución superior a la del resto del reino animal, pues a través de él adquirió la capacidad de excitarse y en consecuencia comenzó a ser sexualmente activa a lo largo de todo el mes, en lugar de limitarse a ciertos períodos en los que estaba “en celo”. Durante la ovulación y la menstruación alcanzaba su punto máximo de sexualidad y creatividad, y ello permitía acceder a las energías creativas que en los animales sólo estaban destinadas a la procreación; sin embargo, cuando no era físicamente fértil, estas energías le ofrecían una nueva posibilidad: procrear ideas en vez de una nueva vida.
 La experiencia del ciclo menstrual y su paralelismo con el ciclo lunar hizo surgir los primeros conceptos de la medida y del tiempo. Desde el comienzo de la humanidad el cuerpo y su interacción con lo que le rodeaba fue la unidad de medida básica; así, el largo de un pie sobre la tierra, por ejemplo, o la cantidad de suelo cubierto por un paso se transformaron en instrumentos para medir distancias. De los conceptos de secuencia y medida se originó la división del tiempo y los primeros relojes y calendarios; muchas culturas medían el tiempo en noches y meses lunares, y llevaban a cabo sus festividades religiosas de acuerdo con la luna llena: incluso hoy en día la fecha en que se celebra la Pascua Cristiana, depende de la luna llena, al igual que sucede con varias fiestas Islámicas o Judías…
… La sincronicidad entre el ciclo femenino y el de la luna también revelaba la conexión entre la mujer y lo divino. Durante su ciclo la mujer albergaba el misterio de la vida dentro
de su cuerpo y podía generar vida y asegurar el futuro de su pueblo, lo que equivale a decir que cada mujer poseía los poderes propios del universo: dar la vida, sustentar y crear…
… En la antigüedad se consideraba que el ciclo menstrual del útero femenino era un período de vida y fertilidad durante la ovulación, y de muerte e infertilidad en la menstruación, y que reflejaba las fases de la luna y las estaciones del año. Este misterio está presente en varias mitologías en la imagen de un recipiente mágico o transformador: en las leyendas del Grial es una copa o cáliz; en la antigua mitología celta un caldero, y en los textos alquímicos, un matraz o alambique. Cada uno de ellos brindaba abundancia, fertilidad, transformación, inspiración espiritual e iniciación.
Luna Roja
LOS CICLOS Y LA FEMINIDAD