LA IMPORTANCIA DE LA PARTERA, CÍRCULOS DE PROTECCIÓN FEMENINA

wp-1459040427974.jpgEL TRABAJO DE LA MATRONA EN LA ANTIGÜEDAD LA BIBLIA y EGIPTO

El  conocimiento  concreto  (1700  a.  de    C.)  de  las  primeras  parteras  lo tenemos  a  través  de  la  Biblia  donde  existen  citas  textuales  que  hacen  referencia al  trabajo  de  la  partera.  Nos  referimos  a  las  comadronas  hebreas,  mujeres  que gozaban  de  una  consideración  distinguida  y  prestigio  social.  La  necesidad  de sus  servicios  en  la  corte  y  entre  las  damas  aristocráticas  les  hacía  frecuentar  las casas  y  palacios  y  el  trato  con  altas  dignidades  y  mandatarios. La  primera  cita  alude  al  parto  complicado  de  Raquel,  esposa  de  Jacob, que fallece por las dificultades del parto (Génesis 35:17-19).

En  la  Biblia  también  se describe  el  parto  gemelar  de Tamar  (hacia  el  año  1700  a. de  C.)  (Génesis  38:  27-30).  Se describen  las  maniobras  que la  partera  hace  en  el  parto  de la  nuera  de  Judá,  Tamar.  La lectura atenta del texto evidencia,  juntamente  con aspectos de  la  función Nacimiento  de  Peres  y  Zéraj.  Grabado  de  Marten  van Heemskerck  (1498-1574).  Bibliotheque  Nationale,  Paris. asistencial  de  la  partera,  otros de  carácter  jurídico-legal  de reconocimiento  del  primogénito, hecho  de  gran  trascendencia  a lo largo de toda la Historia. «Cuando  le  llegó  el  tiempo  de  su  alumbramiento,  tenía  en  su  seno  dos mellizos.  Y  al  darlos  a  luz,  uno  de  ellos  sacó  una  mano;  la  partera  se  la  tomó  y  le ató  en  ella  un  hilo  escarlata,  diciendo:  Éste  salió  primero.  Pero  como  él  retirase  la mano,  fue  su  hermano  el  que  salió.  Dijo  ella:  ¡Vaya  brecha  que  te  has  abierto!,  y le  llamó  Peres  [significa  “adelantado”].  Salió  después  su  hermano,  el  que  tenía en  la  mano  el  hilo  escarlata,  y  le  llamó  Zéraj  [significa  “elevarse,  brillar  o adelantarse”]» (Génesis, XXXVIII; 27-30). La  última  cita  (Éxodo,  I:15-22)  recoge  la  forma  de  parir  las  mujeres hebreas  sobre  dos  piedras  y  el  nombre  de  dos  parteras  Sifrá  y  Puá,  que  vivieron hacia  el  año  1600  a.  de  C.  Fueron  requeridas  por  el  Faraón  para  que  dieran muerte  a  los  recién  nacidos  varones,  dejando  con  vida  a  las  niñas.  En  el  texto aparece  la  expresión:  «  […]  fijaos  bien  en  las  dos  piedras  […]»,  haciendo referencia  ello  a  una  de  las  formas  de  parir  de  las  mujeres  de  la  época,  apoyando las rodillas entre dos piedras (posición genuflexa o en cuclillas): «Además,  el  rey  de  Egipto  habló  a  las  parteras  de  las  hebreas,  una  de  las cuales  se  llamaba  Sifrá  y  la  otra  Puá,  y  les  dijo:  Cuando  asistáis  a  las  mujeres hebreas  que  dan  a  luz,  fijaos  bien  en  las  dos  piedras;  si  es  hijo,  matadlo;  si  es hija,  que  viva.  Pero  las  parteras  temían  a  Dios  y  no  hacían  según  les  había ordenado  el  rey  de  Egipto,  sino  que  dejaban  con  vida  también  a  los  niños.  El  rey de  Egipto  mandó  llamar  a  las  parteras  y  les  dijo:  ¿Por  qué  habéis  hecho  eso  de dejar  con  vida  a  los  niños?  Respondieron  las  parteras  al  Faraón:  No  se  parecen las  hebreas  a  las  mujeres  egipcias.  Están  llenas  de  vida  y  dan  a  luz  antes  que
llegue  a  ellas  la  partera.  Dios  favoreció  a  las  parteras.  Y  el  pueblo  seguía creciendo y fortaleciéndose» (Éxodo, I; 15-22).

EGIPTO
En la civilización egipcia se sabe que, tanto el médico como la comadrona, eran profesiones libres, al igual que la de veterinario que también existía. Gozaban de gran prestigio y de la estima de sus conciudadanos. Por estas circunstancias se piensa que la enseñanza de estos profesionales estaba
basada en la experiencia práctica que se iba adquiriendo al estar junto con otro más experimentado.
El alto status social de la mujer en el Antiguo Egipto, independientes social, legal y sexualmente y no discriminadas en cuanto al acceso a las
enseñanzas médicas, está auspiciada por el desarrollo de la escritura; ésta impulsó el conocimiento ginecológico y obstétrico y por tanto, una cuidadosa atención a la patología obstétrica, ginecológica y a sus prácticas, como atestiguan los Papiros encontrados.

De  éstos  cabe  citar  el  Papiro  de  Ebers (1550  a.  de  C.)  auténtico  tratado ginecológico  donde  se  describe  desde  la predicción  de  embarazo,  la  aceleración  del parto,  hasta  el  pronóstico  del  Recién  Nacido según  su  llanto  y  forma  de  sustentar  la Papiro de Ebers (1550 a. de C.). Otro papiro, el de Westcar,  fechado  en  1700  a.  C, describe  cómo  calcular  la  fecha probable  de  parto  y  los  utensilios e  instrumentos  que  facilitan  el mismo,  sillas,  recipientes,  etc. Se  sabe  que  los  egipcios desarrollaron conocimientos considerables  en  cuanto  al  uso  de drogas  y  fármacos  e  instrumentos quirúrgicos, propios  de  una cirugía  incipiente. cabeza,  pasando  por  anticonceptivos,  y determinando  la  asistencia  al  parto  a  cargo de  parteras  expertas. El  papiro  de  Kahoun  (1900  a.de  C.), descubierto  a  fines  del  S.  XIX  por  Sir Flinders  Petrie  cerca  de  Faiyum,  consiste  de 3 páginas  con  34  anotaciones  sobre  el tratamiento  de  enfermedades  del  útero  y vagina  y  métodos  de  diagnóstico  de embarazo y determinación prenatal del sexo. Papiro  de  Kahoun  (1900  a.  de  C.). De  la  comadrona  de  esta  época  se  puede  afirmar  que  era  una  profesional admitida  y  reconocida  en  el  Arte  del  Parto,  incluso  entre  la  Realeza,  siendo excluido  el  médico  varón  de  esta  práctica,  salvo  como  ejecutor  de  la  obstetricia destructiva.  Reafirma  esta  exclusión  del  varón,  la  constatación  de  la  ausencia  de representaciones  de  Dioses  masculinos  de  las  escenas  del  nacimiento  en  las Mamimsis o Casas de Partos.

Las  mujeres  parían  en  las  denominadas  “Casas  de  parir  o  Cámaras  de parir”,  también  llamadas  sitio de  la  silla  de  parto;  las paredes  se  adornaban  con frescos  en  los  que  se representaban diferentes escenas  relacionadas  con embarazo  y  parto. El  parto  se  producía  en posición  sentada,  para  lo  cual diseñaron  sillas  especiales. En  ocasiones  adoptaban  la posición  de  rodillas  durante el  expulsivo,  al  igual  que  en la  civilización  persa,  para ello  disponían  de  soportes especialmente  diseñados  con este  fin.

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